Un día cualquiera

Los días se iban sucediendo -me gustaría decir con monótona languidez- pero, por el contrario, cada mañana traía una nueva prueba, un nuevo desafío. Una noche, cenando en la casa de cenar, Lawrence me preguntó a qué me dedicaba. Sabía que era periodista pero quería averiguar qué clase de periodista. Cuando le dije que era trabajaba en la Radio, sus ojos brillaron por un momento, de forma fugaz pero noté que le había producido una somera reacción.

Acto seguido Lawrence me preguntó si le podía ayudar en ese tema porque MSF (Médicos sin Fronteras) le había dejado un emisora de radio, una decamétrica, que necesitaba ser montada y testada con alguna escucha contrastada. Su razonamiento pasaba por la premisa que si yo  era periodista de radio sabría cómo montarla. Efectivamente su comentario llevaba esa intención. ¿Podrías montarla mañana por la mañana y probar a ver qué tal suena..?

El encargo estaba hecho y, a la mañana siguiente, eran las 5:45,cuando me desperté para dirigirme a una especie de habitación, unos 30 metros alejada de la casa, en la que se encontraba un gran fardo, algo voluminoso, que contenía la emisora de radio, con sus instrucciones, accesorios, antena … en fin, con todo lo necesario para montarle…Las instrucciones estaban en francés -menos mal- y los conmutadores en inglés. Siguiendo la lógica de on/off, jack in/out y serial (antena), en 30 minutos la emisora estaba enchufada y, aparentemente, conectada.

La antena era lo más difícil. Para colocarla conté con la ayuda del Samu, que se subió a la copa de un árbol, situado junto al pequeño almacén, para tirar el cable de la antena hasta amarrarla a la chimenea del “chalecito”. Una vez fijada la antena, había que probarla. No recuerdo la frecuencia que estaba pre-sintonizada pero cuando el piloto “on” brillaba como un pequeño sol, el micrófono que sujetaba con ambas manos  sin ninguna certeza de que funcionara, recogía mis palabras: “Aló, alo… Este-ce-quíl y a quelqu´un que m´ecoute..?” (¿Hola, hola, Hay alguien que me escucha..?

“Bon jour, ici MSF a Kigali (capital de Ruanda). Qui est vous..?” (Buenos días. Aquí MSF Kigali. ¿Quién es usted..?) Después de darle mis datos y decirle que estaba hablando a través de una emisora decamétrica desde Bujumbura, vi que mi reloj señalaba las 7:45. Hora del desayuno. Allí, en la mesa, estaba ya sentado Lawrence. Me preguntó de dónde venía y qué había hecho. Mientras le explicaba que había cumplido su encargo , vi que le faltó tiempo para salir corriendo y sentarse frente a la emisora para hablar con Kigali.

La distancia entre Bujumbura (Burundi) y Kigali (Ruanda) era tan sólo de 177 km. No cabía duda de que el efecto de hablar con Kigali desde la sede de TDH nos daba un nuevo enfoque de moral y auto-estima en esos días tan vitales y distintos. Ahora teníamos conexión internacional…

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